El reto de la Universidad de Canterbury
La transformación digital, incluida la popularización del aprendizaje y los programas de grado en línea, así como el creciente interés por los cursos en línea masivos y abiertos (MOOCS), era una realidad en la enseñanza superior incluso antes del inicio de la pandemia mundial de COVID-19. Como resultado, la Universidad de Canterbury había contratado a un equipo de liderazgo digital, que había elaborado recientemente una nueva visión de la transformación digital para permitir a la universidad mantenerse al día con las tendencias tecnológicas.
Los equipos de identidad y seguridad de la universidad se veían obstaculizados por una solución IGA heredada hecha a medida que creaba problemas de visibilidad y requería una codificación exhaustiva y otros pasos manuales antes de poder aprovisionar y desaprovisionar cuentas. En el mundo actual, cada vez más centrado en la nube y en lo digital, estos procesos laboriosos y lentos resultaban ineficaces y onerosos.